jueves, 10 de septiembre de 2015

POLÍTICA GP

Llevo tiempo si pararme a escribir, eso quiere decir que estoy pensando poco, como cada vez que vuelvo al pueblo. La sensación de que todo se vuelve pesado, las neuronas viven en una resaca constante y los pensamientos son casi innecesarios incluso a veces incómodos. Sin embargo, ayer no fue uno de esos días o mejor dicho una de esas noches. Dejé aparcado mi estado marsupial para empezar de nuevo a tener mil ideas tan estúpidas como inútiles y por supuesto, mantenerme en vela sin poder pegar ojo. Todo esto en una noche en la que las temperaturas volvía a subir después de varios días de lluvias.
Dani Pedrosa, 2015
Pese a que este año no esté siguiendo el campeonato con la intensidad que me gustaría, me considero aún un aficionado de la Moto GP, pues pocos deportes (desde luego no la Fórmula1) son capaces de concentrar tanta emoción, habilidad y técnica; con una expresividad más que palpable para cualquiera que se anime a verlo. Pues llevaba varias carreras pensando en el papel de Dani Pedrosa en todo el contexto de los últimos mundiales y llegaba a la conclusión de que a ese hombre casi se le debería pagar entrada por correr cada fin de semana, pues es el espectador con el asiento más privilegiado durante todos los últimos mundiales. Dani es querido por todos, pero nadie daría un duro por que el 26 algún día consiga ganar el mundial.
Ayer por la noche, mientras mis sábanas se concentraban en pegarse a mi cuerpo y yo inútilmente usaba la "técnica de la croqueta" sin éxito alguno, tuve un flash que me sirvió para tener mis dos-tres minutos de reflexión hasta que el calor me dijo que me dejase de tonterías. Alberto Garzón es un Dani Pedrosa de la política, durante los últimos años ha estado presenciando acontecimientos históricos para la izquierda de este país, adelantamientos inverosímiles, logros conseguidos con esfuerzos sobre-humanos; sin embargo, a pesar de haber corrido todas las carreras, él siempre se queda del podium, él nunca es favorito para ganar el mundial.
Así es la vida y aunque sea totalmente consciente de que Márquez lleva la misma moto que él, tiene que ver como le gana en todas las grandes plazas del campeonato. Hablarán de candidaturas conjuntas pero el que se adueña de la marca es el señor Iglesias el chico prodigio. Es una pena, porque en el fondo todos sabemos que Dani nos gusta más, siempre ha estado ahí y el tío se merece una alegría, pero la competición no entiende de penas.
Dani y Márquez, Alberto y Pablo; que nadie se olvide de como está yendo este campeonato, Dani sigue haciendo méritos para que le cobren la entrada y Márquez arriesgando demasiado y sin conseguir acabar carreras. Al final va a ganar el de siempre.