Me adentro en el mundo laboral y como siempre, con mi ingenuidad característica, me empiezan a surgir dudas sobre cómo se desarrolla la desigualdad entre hombres y mujeres en el entorno de trabajo. Desde luego no pretendo acabar este escrito con una conclusión, pues ya tiene años el asunto como para llegar yo ahora y resolverlo con cuatro líneas. Sí que simplemente me gustaría aportar un punto de vista poco comentado.
El tema en sí es un tabú con fuerte estigma social, pero hoy me veo con ganas de abordarlo: la responsabilidad de la mujer dentro de la discriminación laboral. Sí, antes de que empecéis a afilar los cuchillos, quiero aclarar que esto no es una oda al "la violaron porque iba como una puta", es simple y llanamente una reflexión sobre ese lado del debate que parece olvidado a propósito, para comentar obviedades me quedo quieto.
Tan comunes son las actitudes machistas dentro del mundo laboral, especialmente cuando las canas pueblan las cabezas de los que mandan, como igualmente son comunes las técnicas más allá de lo estrictamente profesional por parte de las mujeres. Repito, sin querer catalogar esa actitud dentro de un saco capaz de abarcar a toda la población femenina de este planeta, me alarmo e inquieto al ver cómo acuden las "pretendientas"para una entrevista . Quiero creer que el tamaño de los escotes y la tensión superficial de esas faldas es directamente proporcional a su capacidad para el puesto, lo que tengo por seguro es que es inversamente proporcional a su aportación por la igualdad de género en el mundo laboral.
Uno anda más que aburrido de escuchar sobre cómo de repente alguien se colegea con alguien que es el
megatron-manager-CEO de no se que empresote del copón. ¡Oh, que bien!, su trabajo es tan meritorio que ha llegado a oídos de gente que mueve el cotarro, bravo... ¿Por qué no me pasan a mí esas cosas...? Pues la respuesta es muy sencilla, mi índice de probabilidad de que eso ocurra es infinitamente inferior, mis habilidades no tienen nada que hacer contra esos dos entes más poderosos que las conocidas dos carretas, ni contra el interés de reducir las emisiones de CO2 por la producción de textil.
Lo que vengo a comentar no es que añada literalmente mucho al debate, sino que refresca una realidad "olvidada" o mejor dicho obviada y más que asimilada. Hace años se justificaba la discriminación con estos argumentos, hoy espero ni por asomo acercarme a esos postulados.
La intención, hoy, es justificar la RESPONSABILIDAD de toda la sociedad, y dentro de esa sociedad se incluyen, como no, las propias mujeres, que con actos así no hacen mas que tirar piedras sobre su propio tejado, a la vez que sin el más mínimo pudor criminalizan todo aquello que no se arrodille ante el feminismo. Me gano con-tacto a mis
partners de trabajo, pero mi discriminación positiva que no me la toque nadie. Es genial debatir y discutir de Lucha Feminista durante una cena que te la va a pagar el
Macho Alfa que tienes sentado en frente. Una cosa y su contraria no pueden ser a la vez...
Con lo aquí escrito no pretendo para nada lloriquear porque a un hombre le cuesta más ascender ya que le es más difícil descender bajo la mesa del jefe, igual que una mujer no lloriquea al saber que jamás podrá irse de putas con los súper-clientes del nuevo contrato.
La Responsabilidad es inherente y proporcional al Derecho adquirido.
Y otro día si me acuerdo hablamos de discriminación positiva ;)